Bajar impuestos a los ricos: Un mal negocio

Bajar impuestos a los ricos un mal negocio

por Carles Manera

Somos recurrentes en esta columna con un tema: se habla de bajar impuestos como solución mágica para los problemas económicos. Y somos reiterativos: no sirve. La cuestión aparece, día sí y otro también, en los medios. Se invoca la Curva de Laffer como talismán: bajemos los impuestos a los ricos, y así ellos invertirán y gastarán más. La falacia económica está servida. Consumo de creyentes, con fe teológica. En la London School of Economics, se acaba de publicar una investigación de gran interés (The economic consequences of major tax cuts for the richhttp://eprints.lse.ac.uk/107919/1/Hope_economic_consequences_of_major_tax_cuts_published.pdf). La firman los profesores David Hope y Julian Limberg. El trabajo es preciso: cincuenta años de análisis fiscal, dieciocho países auscultados (Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Holanda, Noruega, Nueva Zelanda, Suecia, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos).

Las conclusiones centrales, sobre bases econométricas, son elocuentes. Solo las telegrafío:

  1. Las reformas que reducen los impuestos a los ricos conducen a una mayor desigualdad de ingresos. Y no tienen ningún efecto significativo sobre el crecimiento económico o el desempleo. Los doctores Hope y Limberg dicen que los gobiernos que quieran restaurar las finanzas públicas tras la crisis del COVID-19 no deberían, por lo tanto, preocuparse por las consecuencias económicas de impuestos más altos para los ricos.
  2. Los últimos cincuenta años, los recortes fiscales a los ricos en economías avanzadas han sido muy importantes. Esto, además, está avalado por otras investigaciones muy recientes (Branko Milanovic, 2020; Thomas Piketty, 2019). La conclusión es letal para los partidarios de esos recortes fiscales: éstos aumentan la parte superior del 1% del ingreso nacional antes de impuestos en los años posteriores a la reforma. La magnitud del efecto es considerable; en promedio, cada reforma importante conduce a un aumento de 0,8 puntos porcentuales en la parte superior del 1% de la renta nacional antes de impuestos. Mientras tanto, el desarrollo económico medido por el PIB real per cápita y la tasa de desempleo no se ve afectado por esa generosidad fiscal hacia los ricos. “Los efectos estimados para estas variables son estadísticamente indistinguibles de cero”, rubrican Hope y Limberg. Demoledor.
  3. Estos resultados tienen implicaciones importantes para los debates actuales sobre las consecuencias económicas de gravar a los ricos. Y el corolario admite pocas réplicas: el argumento económico para mantener bajos los impuestos a los ricos es débil. Los importantes recortes de impuestos para esa reducida franja de población desde la década de 1980 han aumentado la desigualdad de ingresos, con todos los problemas que conlleva, sin que se compensen las ganancias en el crecimiento económico.

Sabíamos esto. Un nuevo trabajo académico lo subraya de nuevo.

Fuente

ATTAC en Aragón no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.