La concentración bancaria en España

Vicenç Navarro El subdesarrollo social en Catalunya y España
Vicenç Navarro

Entrevista al Profesor Vicenç Navarro,  del Consejo Científico de Attac, por Ignasi Franch, de la revista “Crític”

P. El crac financiero de 2008 puso en evidencia que la quiebra de una gran entidad financiera podía suponer un riesgo sistémico en un marco de interconexiones y economía globalizada, pero la apuesta en varios países ha sido permitir, incluso favorecer, las fusiones en el sector. Lo vimos en los EEUU y lo vemos también en España. ¿Por qué se ha optado por esta solución? ¿Le preocupa?

R. Uno de los graves problemas que tiene la democracia en la mayoría de países a ambos lados del Atlántico Norte es la estrecha relación entre poder financiero, poder político y poder mediático. Esta es la razón por la que muchos gobiernos aceptan políticas públicas que sistemáticamente apoyan a los poderes financieros (banca privada) a costa del bien general. Así ha pasado en EEUU y, aún más, aquí en España. Por esta razón, España es el país en que el sector público bancario es más pequeño y en el que el privado es mayor.

P. ¿Distinguiría entre modelos diferentes de esta gestión postcrac de la “ordenación” del sector bancario? ¿Algún país que haya hecho (o dejado de hacer) cosas de una manera que usted cree mejor que la llevada a cabo en España?

R. No se trata de seguir un modelo especifico sino de ver qué es lo que sabemos que funciona. Los países nórdicos son, en general, los que tienen menos desigualdades por clase social, por género, por territorio y tienen unas políticas públicas más intervencionistas que las que se hacen en los
países del sur de Europa, que han estado gobernados desde la II Guerra Mundial por fuerzas muy derechistas durante las épocas dictatoriales, y que los Estados están aún muy influenciados por lobbies económicos y financieros durante la época democrática. España, incluyendo Catalunya, es un caso claro. e internacionalmente conocido. No es por casualidad que los países que tienen más desigualdades sociales, de renta y de propiedad, sean los países gobernados por fuerzas conservadores y liberales, que tienen la democracia muy limitada, resultado del enorme poder de los lobbies económicos y financieros sobre las instituciones representativas y sobre los medios de información. Esto también explica, por cierto, la falta de pluralidad ideológica en los medios de comunicación. De nuevo, España y Catalunya son casos claros de ello.

P. Economistas como Joseph Stiglitz insisten en la necesidad de aplicar con dureza instrumentos vigentes como la ley antimonopolios en los EEUU, por ejemplo, en el sector tecnológico. En el ámbito español, ¿cree que hay un problema de voluntad política, de legislación, de ambas cosas…? Para empezar, las instituciones niegan que la concentración del sector bancario sea problemática.

R. Es obvio que el sector bancario público debe estar más desarrollado en España de lo que lo está ahora. En realidad, debería ser un instrumento esencial para el desarrollo, no solo económico, sino también social, del país. Pero esto requiere, además de una expansión de la banca pública, un comportamiento financiero marcadamente diferente de la banca privada. Esta última tiene como principal objetivo la optimización de los beneficios financieros de un grupo de la sociedad que, por norma general, es minoritario. Frente a esta banca privada, hace falta un tipo de banca pública que anteponga el bien común al bien particular. Y es ahí donde la banca pública en España es tan limitada. La privada tiene demasiado poder, y la pública apenas existe. Verán ustedes que casi todos los ministros de Economía del gobierno español, tanto del PP como del PSOE, han sido economistas muy próximos al pensamiento liberal, promovido sobre todo por el capital financiero, y no olviden que la gran parte de los medios de comunicación son muy dependientes de los créditos de la banca, y pasa lo mismo con la mayoría de partidos políticos. Cuando escribí, junto con dos otros economistas, Juan Torres y Alberto Garzón, el libro “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España”, en el que mostrábamos que había alternativas a las políticas de austeridad, y en el que había un capítulo muy critico con la banca privada, la editorial próxima al periódico El País, que iba a publicarlo, nos pidió que lo elimináramos. Cuando nos negamos a hacerlo, rompieron el acuerdo que teníamos y no lo publicaron. Tuvimos que encontrar otra editorial rápidamente. Y esto pasa constantemente.

P. En el caso de la fusión entre Bankia y CaixaBank, hay un factor añadido: el Estado tenia una participación mayoritaria en Bankia, que ahora se diluye entre el accionariado de la entidad resultante. ¿Fue una posibilidad real el despliegue de algún tipo de banca pública? ¿Lamentaremos esta fusión?

R. Sí, había una posibilidad real de establecer una banca pública. En realidad, a la banca privada la rescató el dinero público y era, por lo tanto, lógico que se hubiera mantenido pública después de cambios sustanciales en aquella entidad. De nuevo, el problema es el dogma neoliberal que todavía está muy extendido en los equipos económicos de los partidos gobernantes, tanto en España como en Catalunya. Fue un gran error.

P. La gestión de la crisis del 2008 en adelante ya supuso una concentración intrínseca del sector: absorciones como la de la CAM, etcétera. Pero muchos años después de esta crisis que supuestamente habíamos superado, estamos viendo fusiones y absorciones importantísimas: Popular, Banc Sabadell, Bankia… ¿Cree que hay que entenderlas todavía como movimientos herederos del crac de 2008 y de los consiguientes cambios de criterios del Banco Central Europeo, o provienen de otras dinámicas?

R. Es inevitable que en la situación actual haya una concentración del capital financiero que nos conduzca a una situación en la que un número muy limitado de entidades controlen el sector. El Banco de España y sus políticas contribuyen a esta situación.

P. ¿Cómo valoraría ahora mismo el estado del sector bancario en el Estado en términos desconcentración, en sí mismo y en relación con otros países del entorno?

R. Como ya le he dicho, no hay otro país con un sector bancario público tan pequeño como el español, y esto no es bueno para el país. Las pequeñas y medianas empresas, que son la mayoría en España, tienen grandes dificultades para conseguir créditos, y la relación entre el sector financiero y el sector inmobiliario es muy estrecha y perjudica al ciudadano, que se siente bastante desprotegido. Y, por desgracia, el sistema jurídico del país tiene la tendencia siempre de beneficiar al propietario de capital, tanto inmobiliario como financiero, dejando al ciudadano normal y corriente muy desprotegido.

P. Por qué sería más saludable para los ciudadanos, para la sociedad, reducir esta concentración enorme en la que cinco entidades acumulan el 70% de los activos del sector? ¿La situación afecta la capacidad de legisladores y reguladores para incidir en el peso creciente del sector financiero en la economía?

R. Es importante subrayar, una vez más, que uno de los peores elementos del gran poder de la banca privada en España es su excesivo poder sobre las instituciones del mundo político, mediático e incluso académico. Y el Banco de España es uno de los máximos promotores del neoliberalismo y sus dogmas, responsables de las políticas de austeridad y los grandes recortes que ha habido en el poco financiado Estado del Bienestar. España y Catalunya tienen uno de los gastos públicos sociales más bajos de la Europa Occidental. Los déficits de recursos en la sanidad y educación públicas son muy acentuados, como ha quedado claro durante la pandemia. Y ello ha sido resultado de las políticas neoliberales aplicadas durante la Gran Recesión, que seguían el dogma de minimizar el déficit público y recortar el gasto público. Estas políticas neoliberales han beneficiado a un grupo muy minoritario de la población, a costa del bienestar y calidad de vida de la mayoría de la ciudadanía. Los países nórdicos tienen un gasto público mucho mayor y, en cambio, tienen economías muy exitosas y más competitivas, como así lo reconoce incluso el Fórum ultraliberal de Davos. Otras políticas neoliberales, como las reformas laborales regresivas que han reducido mucho la capacidad adquisitiva de las clases populares, también han sido consecuencia de la influencia de este pensamiento promovido por el capital financiero y su instrumento, el Banco de España.

P. ¿Qué opinión tiene de la banca ética? ¿Cree que tiene algo que ofrecer en términos de seguridad del sistema financiero o de maneras de relacionarse con la economía real?

R. La solución es un cambio muy sustancial de las políticas del Estado, tanto central como autonómico, lo cual pasa por un cambio muy marcado de los equipos económicos de estos gobiernos. Y esto no pasará a menos que haya una movilización generalizada exigiendo cambios. Ahora podría podría pasar porque hay un enfado general por la gran crisis social y económica que existe, y la gente quiere cambios más sustanciales de los que consideran los gobiernos y los poderes financieros y mediáticos del país.

Vicenç Navarro, del Consejo Científico de Attac. Catedrático Emérito de Ciencias Políticas y Políticas Públicas, Universitat Pompeu Fabra; Profesor de Public Policy, The Johns Hopkins University y Director del JHU-UPF Public Policy Center

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